UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA SAN JUAN BOSCO
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN SOCIAL
CÁTEDRA: MODOS DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL
Alumnas: Cirer Paula – Ricaldoni Constanza – Riquelme Noelia
Actividad 1
UNIDAD I
1. Teoría matemática de la información
2. Reseña histórica
3. Fundamentos
4. Objetivo de la Teoría Matemática de la información
5. Critica a la Teoría Matemática.
6. Conclusión
1. Teoría matemática de la información
La palabra “informar”, etimológicamente quiere decir “dar forma”, es decir en la cotidianidad se alude a “indicar algo”. A su vez se entiende como la difusión pública de un acontecimiento de interés social; como la propagación de un hecho hasta entonces desconocido.
2. Reseña histórica
Un antecedente obligado en el estudio de la comunicación ha sido por mucho tiempo la llamada “teoría de la información”, o también conocida como de la comunicación, formulada a fines de los 40 por el ingeniero y matemático Claude Shannon y el sociólogo Warren Weaver, ambos estadounidenses. En su intención esta teoría es de un alcance muy acotado, debido a que se refiere solo a las condiciones técnicas que permiten las transmisiones de mensajes, pero eso no impidió que lograra una amplia repercusión y terminara elevada a la calidad de paradigma. En su primera versión apareció en el Bell System Technical Journal de octubre de 1948, perteneciente a Bell Telephone Laboratories, organización a la que Shannon se encontraba ligado profesionalmente. Poco después Weaver redactó un ensayo destinado a enfatizar las bondades de esta propuesta, que fue publicado junto al texto anterior en julio de 1949. El trabajo de Shannon se titula “The Mathematica Theory of Comunication” y el de Weaver “Recen Contributions to The Mathematical Theory of Comunication”. En conjunto dieron lugar a un pequeño libro que adoptó el título de “La Teoría Matemática de la Información”. De este modo, la unión de dos textos y de dos disciplinas diferentes produjo una obra de referencia en el campo de la comunicación. Lo habitual es que se aluda como el modelo de Shannon y Weaver o como “La Teoría de la Información”. Este modelo comunicacional se basa en un sistema de comunicación general que fue representado de la siguiente manera: A continuación Weaver hace la siguiente descripción: “En la figura se representan simbólicamente un sistema de comunicación”. La fuente de información selecciona a partir de un conjunto de posibles mensajes, el mensaje deseado. El transmisor transforma el mensaje en una señal que es enviada por el canal de comunicación del receptor. El receptor hace las veces de un transmisor invertido que cambia la señal transmitida en un mensaje y este pasa este mensaje a sus destinatarios. En cuanto a los ruidos podemos decir que es característico del proceso de transmitir la señal que se agreguen a estas ciertas cosas que no son proporcionadas deliberadamente por la fuente de información. Estos efectos indeseados a modo de ejemplo pueden ser: Distorsiones en el sonido, como en la telefonía. Estáticos en el caso de la radiotelefonía. Distorsiones de la forma o sombreado de la imagen (televisión) Errores de transmisión como en el caso de la telegrafía o facsímil. Entonces todos estos cambios en la señal pueden ser llamados ruidos. El canal es el medio generalmente físico que transporta las señales en el espacio en el espacio. Cumple la función de mediación y transporte. http://modosdevagancia.files.wordpress.com/2009/03/esquema_shannon.gif
3. Fundamentos
La “Teoría de la Información” trata acerca de la cantidad de información que es transmitida por la fuente al receptor al enviar un determinado mensaje, sin considerar el significado o propósito de dicho mensaje. No interesa tanto la pregunta: ¿qué tipo de información? Si no más bien, ¿Cuánta información? Es la que transmite la fuente. Adamas de todo aquello relacionado con la capacidad y fidelidad para transmitir la información de los diferentes sistemas de comunicación. Otros dos conceptos dentro de la teoría que han ejercido notable influencia en los estudios sobre comunicación son la redundancia y la entropía. En lo que refiere a la capacidad y fidelidad de un canal determinado para transmitir información, es necesario que precisemos los alcances del concepto, definido en términos estadísticos, bajo el supuesto que puede ser tratado de manera semejante a como son tratadas las cantidades físicas como la masa y la energía. La palabra información no está relacionada con lo que decimos, sino más bien con lo que podríamos decir. El concepto de información se relaciona con la libertad de elección que tenemos para seleccionar un mensaje determinado de un conjunto de posibles mensajes.
4. Objetivo de la Teoría Matemática de la información
La Teoría Matemática de la Información tiene como objetivo instrumental lograr la máxima economía del tiempo, energía y dinero en el diseño de señales y canales técnicos de transmisión. Es por ello que se plantea que dicha teoría, solo se preocupa de los problemas técnicos de la transmisión y excluye los problemas semánticos, es decir que significados se transmiten y cómo afecta el mensaje al receptor. La teoría de la Información se basa en los conceptos de “control” y “orden”, puesto que ambos conciernen a la ejecución de las acciones determinadas, el análisis de las acciones (operaciones) y de su logro eficaz es la preocupación central de la cibernética. Para ampliar lo antes expuesto la Teoria de la Información es una teoría particular dentro de un campo científico más general denominado cibernética, cuya definición más conocida se debe a Norbert Wiener (1948): el estudio de la Teoría del Control y de la Comunicación en la máquina y en el animal; el control y el orden son conceptos claves para este estudio. Mientras tanto, en esta Teoría Matemática de la Información operan dos conceptos que han ejercido una notable influencia en los estudios sobre comunicación, estos son: la redundancia y la entropía. La redundancia según su definición equivale a la reducción informativa respecto a la cantidad de información que podría haberse transmitido mediante la misma cantidad de señales si todas ellas hubieran sido elegidas como igualmente probables. La importancia de ésta es asegurar las condiciones de transmisión de un mensaje contrarrestando el ruido, es decir las perturbaciones o distorsiones no intencionadas que afectan el canal y consiste en una repetición tendente a hacer más fácilmente intangible un mensaje. Entonces, cumple la función de neutralizar el ruido ambiente, evitar la ambigüedad y garantizar la efectiva transmisión del mensaje. Mientras tanto, la entropía es una noción que procede de la mecánica estadística y más concretamente de las teorías de termodinámica. Se refiere a una medida del grado de desorden que se da en la combinación entre elementos dispares dentro de un sistema cerrado. Debe quedar claro que la entropía es medida de improbabilidad y de desorden de una configuración. Se supone que cuanto más desordenado este un sistema, tanto menos predecible será.
5. Critica a la Teoría Matemática
En su libro “Teoría General de la Información”, Gonzalo Abril, realiza una crítica al modelo matemático de la información, realizando un nuevo planteo: “la comunicación no consiste solo en trasmitir información, que los sujetos han de ir más allá de los contenidos informativos y también de las reglas y códigos que supuestamente organizan esos contenidos”. Es así, que entendemos a la comunicación como un proceso activo de elaboración o construcción reflexiva de marcos de interpretación, y en un contexto de actividad social que defina las condiciones (técnicas, lingüísticas, económicas, institucionales, políticas) de esa elaboración. Por ejemplo: miramos en la calle y pasa una persona vestida de negro, con zapatillas de caña altas y su cabello en forma de cresta, y no se da cuenta que la hemos observado (por lo tanto no quiere mostrarnos nada), nos está informando que es punk, pero si queremos ver que nos comunica esa información será indagada buscando el por qué de esta costumbre y en qué época nació. A diferencia de un simple acopio, trasferencia y trasmisión de datos, al hacernos estos interrogantes, hemos puesto en funcionamiento y activado nuestros conocimientos y hemos querido ampliarnos. A esta observación, significativa para nosotros, le hemos otorgado sentido. Desde esta perspectiva comunicación es un proceso de construcción de sentido que trasciende la simple trasmisión de información. La competencia comunicativa Este término nace para diferenciarse de la simple trasmisión de datos propuesta por la TM, en que el código garantiza la trasferencia de la información y donde los operadores son agentes que codifican y decodifican información. Aquí los sujetos se trasforman en sujetos competentes. Es así, que La competencia comunicativa es esa capacidad de producir e interpretar mensajes de forma razonable y contextualizadora. Entonces utilizando el ejemplo anterior, al observar al punk podemos decir en funcionamiento nuestra competencia comunicativa. Pero para poder hacerlo se debieron aplicar las inferencias y metarreglas propuestas por Abril. Inferencias Los agentes comunicativos nunca reciben información exhaustiva, ni los códigos que posibilitan las representaciones semánticas pueden anticipar la pluralidad de contextos comunicativos y de sentidos potenciales de las expresiones. Asique los interlocutores llevan a cabo inferencias. Las cuales son clasificadas de la siguiente manera: Inferencias elaboradas: completan la información explicita. En el caso del ejemplo del punk, puede ser que en la vestimenta lleve un parche que diga “punk” (pertenezco a la comunidad punk, soy punk). O trasladándolo a una situación cara a cara: la madre y el hijo están almorzando dentro de una casa donde la cocina este al máximo y haga mucho calor, la madre le diga al hijo: apaga el horno. (Que está al lado tuyo y hace calor) Inferencias evaluadoras: explican y justifican los motivos, metas y razones de las propias expresiones y las del interlocutor. Es así, que el punk puede tener un parche que diga “Ramones”, además de “punk”. Mostrando de esta manera que se identifica con la música punk tocada por una banda anarquista llamada Ramones, que promovió el movimiento punk y concuerdo con sus ideas. O en caso de la madre y el hijo que están almorzándole diga: apaga el horno. Porque el calor que estamos sintiendo en este momento se debe a que el horno sigue prendido y si no lo apagas no acabara el calor. Sin embargo, los agentes comunicativos no llevan a cabo esta clase de inferencia desde la nada. Por un lado, poseen un conocimiento basado en su experiencia sociocomunicativa. Por otro, sin prescindir de los códigos y convenciones, dirigen su aplicación a metarreglas, principios más generales que metarreglas. Metarreglas Las metarreglas son ciertas propiedades invariantes que gobiernan las condiciones fundamentales de toda interacción y que indican como el actor y el observador deciden lo que es correcto, normal o regular; que fundamentan, por tanto, la posibilidad de que exista o se negocie y construya un orden normativo y un sentido compartido de las acciones comunicativas. A este nivel metarregultivo pertenecen ciertas expectativas básicas como la confianza o las expectativas de cooperación interlocutivo, los procedimientos interpretativos, el principio del etcétera y otros. Es así, que si quiero iniciar una conversación con el punk, nunca lo tendría que saludar dedos (de la mano) con el pulgar hacia arriba y el meñique para abajo, porque jamás podría empezar una conversación con un punk saludándolo con él un gesto heavy. Más bien, tendría que saludarlo con un apretón de manos, indicándole que quiero iniciar una conversación, qué si ya respondió con el apretón de manos, se efectuará. Los marcos Otro concepto que es muy importante para entender la noción de la comunicación, presentado por Abril, y que no lo contempla el modelo matemático, es el de marco. Los sujetos comunicativos construyen situaciones, de tal modo que gran parte de la actividad comunicativa consiste en producir la intangibilidad y normalidad de nuestras intervenciones y en sostener la de nuestros interlocutores, definiendo de manera implícita, y con frecuencia por medio de negociaciones, el sentido compatible de la actividad que llevamos a cabo. Goffman, lo define de la siguiente manera: son situaciones construidas por quienes participan en ellas. Al construir las situaciones los actores racionalizan y producen la coherencia y la racionalidad de la vida social.
6. Conclusión
La fase posindustrial de la sociedad capitalista se caracteriza por como la producción, el consumo, el espacio político y la vida cotidiana se ven influenciados por las nuevas tecnologías y por el papel fundamental de la información como recurso estratégico (en la producción, organización y control social), además de la mundialización de la economía y el mercado. El concepto información es utilizado para dar nombre a ésta sociedad: sociedad de la información. Sin embargo, Gonzalo Abril, categoriza tres nociones importantes para definir un nuevo concepto más amplio y abarcativo de información, que tiene una estrecha relación con el de comunicación: • Sociedad informacional: tiene un significado técnico-operativo que concierne al modo en que las nuevas tecnologías tratan el lenguaje y el conocimiento, y pueden trasmitirlo a distancia. • Sociedad informada: la sociedad de la información se caracteriza por una gigantesca producción y acopio de conocimientos. Junto a los procesos señalados anteriormente, los científicos, la ciencia como sistema de producción de conocimientos –y también como sistema de control social- desempeñan un papel central en la sociedad contemporánea. • Sociedad informativa: en la sociedad de la información circulan numerosos y variados discursos informativos. La producción de esos discursos, en complejas organizaciones públicas y privadas, ha adquirido una importancia económica y política. El acceso a su consumo se ha convertido en un medio fundamental de socialización, de participación política y de logro de identidad ciudadana. La información, en esta sentido, reúne los modos de discurso informativo heredados de la cultura de masas (noticias) y de la cultura ilustrada (conocimientos), junto a nuevos modos discursivo derivados del procesamiento informático (datos). Por lo tanto, la información es un proceso que envuelve todas las actividades sociales, confiriéndole nueva racionalidad. Es también un conjunto de prácticas profesionales de selección, procesamiento y difusión de conocimientos; y es por fin el conjunto de conocimientos producidos por esos procesos y prácticas.
UNIDAD II
1. John Rogers Searle
2. Realidad Social3. Hechos Institucionales
4. Los rasgos de los objetos
5. Objetos con funciones
6. Intencionalidad Colectiva
7. El Lenguaje y los hechos institucionales
8. Objetos Sociales
1. John Rogers Searle
Searle (nacido el 31 de julio de 1932, Denver, Colorado) es Slusser Professor de Filosofía en la Universidad de California, Berkeley, y es célebre por sus contribuciones a la filosofía del lenguaje, a la filosofía de la mente y de la conciencia, a las características de las realidades sociales frente a las realidades físicas, y al razonamiento práctico. Le fue concedido el premio Jean Nicod en 2000 y es miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes. Searle estudió en la Universidad de Oxford gracias a una beca Rhodes. Es conocido por el desarrollo de un experimento mental creado para demostrar que el pensamiento humano no está integrado por simples procesos computacionales, llamado el argumento del “habitación china”. Participó en el congreso internacional sobre el diálogo ciencia-fe, celebrado en el Vaticano el año 2000, como parte del Jubileo de los Científicos.
2. Realidad Social
John Searle examina aquellos conceptos que se vuelven objetivos sólo por el acuerdo social y que, en virtud de ello mismo, terminan construyendo el universo de la realidad cultural y realidad social. El autor afirma en primer lugar que nuestra representación habitual del mundo y el conocimiento acerca de éste presume que el conjunto de hechos que en él existen son físicos o mentales. Dice Searle: “…hay porciones del mundo real, hechos objetivos en el mundo que son hechos merced al acuerdo humano. En un sentido, hay cosas que existen sólo porque creemos que existen” (p.21). A su vez refuta la idea de que toda realidad es socialmente construida y afirma que hay que distinguir entre realidad y realidad social.
3. Hechos Institucionales
Searle explica que existe un gran número de hechos que no son ni físicos ni mentales, que conformarían un subgrupo dentro de los mismos hechos sociales, a los cuales propone llamar “hechos institucionales”. A su vez, afirma que existe una realidad totalmente independiente de nosotros que lleva a diferenciar los hechos entre “hechos institucionales” y “hechos brutos”. “Los hechos brutos necesitan de la institución del lenguaje para ser enunciados pero existen independientemente del lenguaje u otras instituciones. Los hechos institucionales necesitan de instituciones humanas especiales para su misma existencia. El lenguaje es una de las instituciones, es el conjunto entero de esas instituciones”. Paralelamente, el autor intenta responder qué son las instituciones, para lo que distingue entre reglas regulativas y reglas constitutivas: unas regulan actividades previamente existentes y otras crean la posibilidad de ciertas actividades. La creación de hechos institucionales es la base de la construcción de la realidad social, y dicha creación se da a partir de la existencia de dos sentidos disímiles por medio de los cuales uno puede diferenciar lo objetivo de lo subjetivo: un sentido epistémico (según el cual la objetividad es un mero reflejo de los juicios personales de cada uno) y un sentido ontológico (de acuerdo al cual la objetividad se ostenta de entidades y atribuye modos de existencia de las mismas). Si nos remitimos al sentido epistémico podemos decir que se trata de aquellos juicios de valor que emitimos constantemente, esto lo podemos ilustrar con el siguiente ejemplo: Es objetivo decir: “Cristina Kirchner es la presidente de Argentina” y es subjetivo afirmar “Cristina Kirchner es una mujer prepotente”. La condición de opinión es la que condiciona los enunciados epistemológicamente subjetivos nombrados anteriormente.
4. Los rasgos de los objetos
Por otra parte, el autor manifiesta que los objetos tienen dos tipos de rasgos: los que dependen de los seres humanos (observadores) y los que son independientes de ellos. Si tengo frente a mí un objeto que es de madera, entiendo que es intrínseco a su naturaleza; pero dependerá de quien lo mire especificar si es una mesa, una silla o lo que fuere, esto es relativo al observador. A su vez, podemos decir que estos rasgos son ontológicamente subjetivos, puesto que las mesas o las sillas no existirían sin los seres humanos, pero si los fragmentos de madera. Es válido aclarar que las personas distinguen que una mesa es una mesa no porque se les ocurra, sino porque es un “hecho” que eso que están mirando es una mesa, por eso es válido decir que estos rasgos muchas veces son epistémicamente objetivos.
5. Objetos con funciones
Searle introduce el concepto de asignación de función. Afirma que los seres humanos experimentamos el mundo como objetos con funciones (mesas, sillas, autos, casas, etc) y no como colecciones de partículas. Muchos de los objetos construidos por el hombre, han sido elaborados para que cumplan una función determinada, e incluso en los casos en que esto no se cumple, igualmente tendemos a asignarles funciones (ejemplo: el mar es tranquilo, me sirve para relajarme y reflexionar). Las funciones son externamente asignadas por observadores y usuarios conscientes. Tal como afirma el autor: “las funciones nunca son intrínsecas sino relativas al observador”. Decimos que aquellos objetos que son construidos para cumplir una función determinada poseen funciones agentivas. Y en el caso de los objetos que tienen por función valer por otro objeto, hablamos de funciones de representación, que conformaría una subclase de las funciones agentivas.
6. Intencionalidad Colectiva
Otro de los conceptos abordados por Searle es el de la intencionalidad colectiva, característica atinente tanto a los seres humanos como a otras especies. Esta intencionalidad colectiva es la que se ve reflejada en los hechos sociales y por lo tanto en los hechos institucionales, aquellos derivados de instituciones humanas. Un hecho social en donde podemos ver la intencionalidad colectiva sería por ejemplo ir al cine, y un hecho institucional asistir a una mesa de examen. Searle intenta explicar las formas en que los grupos de personas creamos hechos institucionales, creamos realidad, a partir de la intencionalidad colectiva y no de la individual. De esta manera el autor explica que un grupo, al poseer esta intencionalidad colectiva, es quien se propone la asignación de una función agentiva a un objeto determinado, basándose para ello en rasgos no intrínsecos y sin derivarse exclusivamente de la constitución física del objeto. Para ejemplificar estos conceptos teóricos, el autor expone un ejemplo basado en la construcción de un muro en una sociedad primitiva. Dicho muro posee una función específica en virtud de su constitución física: marcar territorio e impedir el ingreso de extraños. En el hipotético caso que éste muro con el paso de los años esté parcialmente destruido, Searle afirma que a pesar de que ya no pueda resguardar a los pobladores de la aldea en virtud de su constitución física (lo cual constituye su función, para lo cual fue creado) continúa siendo un límite: los extraños no pueden atravesarlo, pero los aldeanos sí. Y de este modo revela que la función en cuestión continúa vigente únicamente gracias a un acuerdo colectivo, y la función no sería real sino simbólica.
7. El Lenguaje y los hechos institucionales
El lenguaje es esencialmente constitutivo de la realidad institucional, y que a su vez los mismos hechos institucionales necesitan del lenguaje. Para que exista algún tipo de hecho institucional la sociedad debe disponer de una forma primitiva de lenguaje, es por esto que decimos que el lenguaje posee una primacía lógica por sobre las demás instituciones. El lenguaje es definido como la institución social básica, puesto que todas las instituciones presuponen del lenguaje, aunque es fundamental aclarar que éste no las presupone a éstas. El autor distingue entre dos tipos de hechos en base al lenguaje: aquellos independientes del lenguaje: cuando el hecho mismo no necesita elementos lingüísticos para su existencia y los hechos que sí dependen de éste. Los hechos linguisticos son también hechos institucionales. El lenguaje no necesita del lenguaje porque ya es lenguaje. Searle señala que sólo los seres que poseen un lenguaje, o algún sistema lingüístico de representación, pueden crear la mayoría de los hechos institucionales, puesto que el elemento lingüístico se configura como “parcialmente constitutivo del hecho”. Para que determinado hecho tenga cierto peso o relevancia dentro de una sociedad es necesario tener en cuenta los comportamientos de los habitantes en cuanto a movimientos físicos, pero es aún más importante la existencia de un conjunto de creencias y actitudes compartidas por una comunidad que son traducidas a través de un sistema de representación: el “lenguaje”. El lenguaje nos representa y las formas lingüísticas son parcialmente constitutivas de los hechos.
8. Objetos Sociales
Los objetos sociales son entidades con existencia independiente, teniendo como referencia y punto de comparación a los objetos estudiados por las ciencias naturales. En este tipo de objetos el proceso prima sobre el producto. Los objetos están constituidos por hechos sociales y constituyen la “posibilidad continuada de una actividad”. Para dicha afirmación el autor expone el ejemplo de un billete de veinte dólares, el cual no sólo representa un objeto en sí, sino también una posibilidad de pagar algo.
Actividad 2
Para abordar la teoría de Erving Goffman sobre los equipos de actuaciones, las regiones y la conducta decidimos analizar una institución en particular en pos de lograr bajar la teoría estudiada a la práctica. Para esto elegimos la Radio FM Plus y dentro de ésta analizar el programa informativo de la mañana llamado “La Revista”.
Dicho programa se transmite de lunes a viernes, de 9:00 a 13:00. Está integrado por dos conductores: el periodista Luis Luján y la locutora y periodista Elsa Sarco, por el operador Gustavo Saldivia y la productora María González.
Goffman plantea la interacción comunicativa en términos de actuación dramática. Realiza un análisis de la situación, llevando a cabo una observación transversal (porque ocurre en el momento). A su vez utiliza la metáfora teatral para considerar a las personas como actores y definir las actuaciones de los individuos en sus interacciones, como si se tratara de una obra de teatro. Tal es así que la interacción se va a jugar en términos de acción dramática: actor, escenario, auditorio van a ser los lugares en los cuales de despliega la acción.
De acuerdo con lo antes mencionado, existe el concepto popular de que el individuo ofrece su actuación y presenta su función “para el beneficio de otra gente”.
En un extremo se descubre que el actuante puede creer por completo en sus propios actos, puede estar sinceramente convencido de que la impresión de la realidad que pone en escena es la verdadera realidad. En el otro extremo descubrimos que el actuante puede no engañarse con su propia rutina.
Cuando el individuo no deposita confianza en sus actos ni le interesan mayormente las creencias de su público, podemos llamarlo “cínico”, reservando el término “sincero” para individuos que creen en la impresión que fomenta su actuación. Dentro del ejemplo que elegimos identificamos que el equipo de producción, periodistas y locutores del “La Revista” integran la categoría de actores cínicos, mientras que el equipo de radioescuchas corresponde a los sinceros.
El sincero esta mas convencido de lo que está haciendo, pero el cínico tiene mayor control sobre sus actuaciones.
El que actúa espontáneamente se ve más inseguro, no le solemos creer tanto como al cínico, quien parece más seguro ante su público. El cínico puede actuar para satisfacer sus objetivos (como seria el ejemplo de un estafador) o puede actuar en pos del otro, entonces actúa frente al otro ayudándolo (un ejemplo seria cuando nuestros padres nos tratan de calmar diciéndonos que está todo bien cuando en realidad la situación es grave).
Cada uno de nosotros es el mismo tiempo actor y auditorio, todos cumplimos ambos roles a la vez. Entre todos tratamos de sostener la actuación que llevamos a cabo. Nosotros tendemos a avalar las acciones del actor desde el auditorio, y el actor todo el tiempo está construyendo y sosteniendo su actuación. Para Goffman lo que somos es lo que actuamos.
Si una actuación ha de tener efecto, será bueno que los testigos puedan creer en todo sentido que los actuantes son sinceros. “Los actuantes pueden ser sinceros o no serlo, pero están absolutamente convencidos de su sinceridad”. Si bien las personas son por lo general lo que aparentan ser, dichas apariencias podrían, no obstante, haber sido dirigidas. Hay entonces una relación estadística entre las apariencias y la realidad, que no es intrínseca ni necesaria. Algunas actuaciones pueden ser llevadas correctamente con plena sinceridad o con exitosa deshonestidad, pero ninguno de estos dos extremos es esencial para las actuaciones en general.” El mundo no es un escenario pero no es fácil especificar los aspectos que hacen la diferencia”. Esta capacidad para intercambiar roles desempeñados, al verse obligado a ellos, podría haber sido prevista, aparentemente todo el mundo puede hacerlo. Ser un tipo dado de persona no significa solo poseer los atributos requeridos, sino también mantener las normas de conducta y apariencia que atribuye el grupo social al que pertenece.
Los integrantes de un mismo equipo colaboran entre sí para establecer una definición única de la situación y desarrollan estrategias de ocultamiento de los aspectos que puedan dificultar esa definición.
Las actuaciones son desarrolladas por Goffman como toda actividad de un individuo que tiene lugar durante un periodo señalado por su presencia continúa ante un conjunto particular de observadores y que posee cierta influencia sobre ellos.
Cada actuación implica una fachada diferente. La fachada es parte de la actuación del individuo que funciona regularmente de un modo general y prefijado, a fin de definir la situación con respecto a aquellos que observan dicha actuación. La fachada entonces es la dotación expresiva de tipo corriente empleada intencional o inconscientemente por el individuo durante su actuación.
La fachada misma implica diferentes rutinas. La actuación siempre tiende a mostrarse única, original y especial. La rutina con la difusión tiende a desvalorizarse. Hay necesidades de separar los auditorios. Hay que mantener la fachada.
Las fachadas y las rutinas suelen ser seleccionadas, no creadas, no se inventan, ya están a disposición en la sociedad. Estas actuaciones están socialmente predeterminadas, uno puede desempeñar diferentes fachadas con la misma rutina y diferentes rutinas con la misma fachada. El que actúa presenta una máscara: lo que somos es esta mascara que mostramos, y la misma representa el cinismo. Goffman dice “lo que soy es lo que muestro, lo que actuó”.
En cuanto a nuestro objeto de análisis, podemos decir que los conductores del programa radial intentan mantener una fachada determinada durante el mismo: Elsa mantiene la imagen de una mujer seria, informada, con estudios de locución, Luis por su parte es quien juega el papel más “humorístico” dentro de la radio revista, además de su perfil de periodista imprime ciertos pasajes de distención para lograr que los receptores no se vean saturados frente a la gran cantidad de información que se les brinda durante el transcurso de la mañana.
Para posibilitar un normal desenvolvimiento de la interacción es imprescindible contar con un marco (frame) que la defina. En nuestro ejemplo, la radio, entendida como un medio de comunicación que transmite señales sonoras en forma masiva (http://es.wikipedia.org/wiki/Radio), sería el “marco” y el programa actuaría como contenedor dentro del mismo.
Por otro lado nos encontramos con el “medio”. Éste es aquel que incluye los equipos de sonido, de transmisión, de audio y de grabación, los cuales proporcionan el escenario, es decir, el lugar en donde se despliega la acción (fuera del escenario soy otro, uno actúa de acuerdo a un escenario adecuado) y también suministra la utilería para el flujo de la acción humana que se desarrolla dentro o sobre él. El medio, en términos generales tiende a permanecer fijo, de manera q los que usan un medio determinado como parte de su actuación no pueden comenzar a actuar hasta haber llegado al lugar conveniente, y deben terminar su actuación cuando lo abandonan. En nuestro ejemplo, el medio estaría representado por el edificio en donde se encuentra la radio, ubicada en calle Rawson 1040. Éste constituye el espacio físico de interacción entre quienes trabajan en el programa y los receptores y también el espacio de creación y gestión de quienes integran la radio.
Siguiendo con la teoría goffmaniana identificamos a los “equipos de actuación”. Éstos son aquellos conformados por un conjunto de individuos que cooperan para representar una rutina determinada.
El equipo es un grupo en relación a una interacción o una serie de interacciones en las cuales se mantiene la definición pertinente de la situación. En estas interacciones es preciso ocultar y mantener en secreto el grado y carácter de la cooperación que posibilita la actuación, si se quiere que sea realmente eficaz.
Podemos decir que en el ejemplo seleccionado estamos en presencia de dos equipos de actuación. El primero está constituido por el equipo de producción, operadores y conductores del programa y el segundo, por los radioescuchas.
Ambos equipos actúan para un auditorio que no está físicamente presente, representado por los receptores de la radio revista, y también actúan para un auditorio presente, es decir, la gente que se encuentra en el estudio interactuando a la hora de salir al aire.
El auditorio está en condiciones de apreciar que todos los miembros del equipo se mantienen unidos por un vínculo que no es compartido por ninguno de los integrantes del auditorio.
Según el autor, en todo equipo debe existir un vínculo de dependencia recíproco que ligue a los integrantes del grupo, es decir que cada miembro del equipo está obligado a confiar en la conducta correcta de sus compañeros, y ellos a su vez deben confiar en él. Dentro del programa radial apartado, en el primer equipo que detectamos, entendemos que los conductores deben confiar en el guión elaborado por la producción, como también en el operador, puesto que es el que abre y cierra los micrófonos durante la transmisión, es quien manipula una de las herramientas fundamentales y más atractivas de la radio que es la musicalización y por supuesto es quien debe estar atento y en constante diálogo con ellos para evitar silencios o ruidos a la hora de salir al aire. Por otro lado, dentro del segundo equipo, los receptores deben confiar plenamente en la credibilidad y fiabilidad de las fuentes en las que se basan los conductores para transmitir información. Es por esta misma confianza que eligen escuchar “La Revista” en lugar de otro programa matutino.
Existen roles discrepantes dentro del ejemplo que analizamos. Nos referimos a aquellos hechos que proporcionan información destructiva y de los cuales el auditorio no debe tener conocimiento.
Dentro de todo equipo existen secretos que tienen que ser guardados por los integrantes del mismo. Dentro de los tipos de secretos en el video se reflejan los secretos “muy profundos o dobles”, es decir, los que nunca deben ser conocidos. Son hechos concernientes al equipo, que éste conoce y oculta, y que a su vez son compatibles con la imagen que el equipo se esfuerza por presentar y mantener ante su auditorio. Generalmente son cosas que desacreditan y por lo tanto tienen destino de no saberse nunca. En nuestro ejemplo éste tipo de hechos son muy comunes, puesto que suele suceder que en el momento en que los conductores piden una pausa tanto a los receptores como a su operador, éste último olvide cerrar los micrófonos que se encuentran en el estudio y exponga así públicamente aquello que se dice cuando la actuación es sincera, es decir, cuando los conductores se relajan y hablan entre ellos.
Las actuaciones están sostenidas por el actor y constan de dos imágenes. Nosotros recibimos la información que el otro me da, pero también percibimos otra, que es la que emana del sujeto. Se supone que el político tiene control sobre el medio en un principio, puesto que tiene todo a su disposición, pero después se invierte el papel, y el equipo de periodistas son quienes pasan a controlar el medio.
Existen algunos gestos impensados se producen en una variedad ten grande de actuaciones, y trasmiten impresiones que son por lo general tan incompatibles con las que se fomentan, que estos hechos inoportunos han adquirido un status simbólico. Un actuante puede resbalar, tropezar, caerse, puede tartamudear, olvidar su parte, aparecer nervioso. O el medio puede no estar en orden, o haber sido preparado para otra actuación. Contingencias inesperadas pueden causar una regulación incorrecta del tiempo de llegada o partida del actuante o provocar silencios embarazosos durante la interacción.
Las actuaciones difieren, como es natural, en el grado de cuidado expresivo que se requiere que apliquen a cada elemento. Como seres humanos somos criaturas de impulsos variables, con humores y energías que cambian de un momento a otro. Contamos con cierta burocratización del espíritu que infunda la confianza de q ofrecemos una actuación perfectamente homogénea en cada momento señalado. Por debajo de nuestra palabra empeñada debemos esconder todas las desigualdades de nuestro humor y nuestra conducta. Mediante la disciplina social se puede mantener con firmeza la máscara de modales.
Debemos mostrar esos signos menores que refuerzan el mantenimiento de la actuación.
Según nuestro centro de exploración, se puede observar que dentro del equipo conformado por los conductores del programa radial, éstos mantienen una “máscara de modales” constante. No nos referimos al control expresivo de su rostro o gesticulaciones en sí, porque lógicamente es algo que los receptores no pueden visualizar, sino que nos remitimos al control que éstos poseen sobre sus tonalidades de voz. Por el simple hecho de vivir, las personas pasan a lo largo del día por diferentes estados de ánimo, los cuales condicionan el humor con el que afrontarán sus actividades cotidianas. Quienes trabajan en los medios de comunicación audiovisuales, ya sea en radio o televisión, deben aprender y tratar de despojarse de sus preocupaciones para no transmitírselas al público que consumen sus productos. Por lo tanto, y siguiendo con nuestro ejemplo, los conductores de la radio revista realizan un control expresivo acorde con lo mencionado anteriormente, lo cual constituye uno de los pilares de la ética profesional de todo comunicador. De este modo no sólo evitan exteriorizar sus emociones, sino también evitar que su fachada se desmorone y los muestre como personas frágiles y falseables.
Cuando Goffman habla de la “Idealización” se refiere a la tendencia de los actuantes a ofrecer a sus observadores una impresión que es idealizada de diversas maneras. El concepto de que una actuación presenta un enfoque idealizado de la situación es común.
Así, cuando el individuo se presenta ante otros, su actuación tendera a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados de la sociedad, tanto más, en realidad, de lo que lo hace su conducta general.
El que actúa produce a menudo en los miembros de su auditorio la creencia de que está relacionado con ellos de un modo más ideal de lo que en realidad lo está. Hay varios ejemplos de eso: los individuos fomentan la impresión de que la rutina que realizan en el momento es su única rutina, o al menos la más importante, el auditorio a su vez da por sentado q el carácter proyectado ante ellos es todo lo que hay detrás del individuo que actúa para ellos. No actuamos de la misma manera en diferentes sectores sociales a los que concurrimos frecuentemente.
La idealización es lo que esta socialmente pautado, es lo que debe ser. Es usada para embellecer las actuaciones que realizamos cotidianamente, cuando el individuo expresa estándares ideales en su actuación, se abstiene de la acción que no es compatible con ellos. Dentro del universo radial la idealización es una variable fija y constante. Tanto dentro del programa que elegimos, como en cualquier programa que se analice, los receptores al conocer únicamente la voz de los conductores, hacen uso pleno de su imaginación embelleciendo a quienes oyen diariamente. Cuántas veces la gente llama a las radios y deja mensajes de afecto para las personas que se expresan a través de ellas; sin conocerlos personalmente son capaces de sentir amor u odio por éstos.
Por otro lado, teniendo en cuenta otro de los conceptos teóricos del autor, dentro del desenvolvimiento normal de los acontecimientos podemos asociar con nuestro objeto de análisis, las “prácticas defensivas”. Éstas son utilizadas por los actuantes para salvaguardar la imagen que quieren proyectar. Dichas prácticas configuran aquellas cosas que uno hace para no caer en la improvisación y para evitar los lugares más peligrosos. Los conductores del programa radial realizan diversas prácticas defensivas en todo momento. Al trabajar “en vivo” se ven obligados a ir solucionando durante la marcha cualquier imprevisto que surja, recurriendo la mayoría de las veces a este tipo de prácticas.
A su vez, es preciso agregar que dado que la percepción se entiende de una manera activa, muchas de las fallas producidas en una actuación no llegan a ser percibidas por el público, y en el caso de que sean descubiertas, éstas son minimizadas en forma inmediata para “salir adelante” con la interacción. Por ejemplo: si durante la mañana anuncian que van a tener una charla con el intendente y a último momento no pueden hacerlo, por el motivo que fuere, ellos no van a reconocer que no consiguieron dicha nota porque perderían credibilidad, por lo tanto, se excusan afirmando que tienen problemas técnicos o que “en minutos nada más” llevarán a cabo la entrevista prometida, cuando saben perfectamente que no es así.
Este aspecto lo relacionamos directamente con el concepto de “tergiversación” aportado por Goffman. Ésta se define como una mentira manifiesta, categórica o descarada en la que puede haber pruebas irrefutables de que el autor sabía que mentiría y que así lo hizo premeditadamente.
El autor afirma que aquellos que son sorprendidos en el acto de mentir descaradamente no solo se desprestigian durante la interacción sino que pueden perder para siempre su prestigio, porque muchos auditorios sienten que, si un individuo es capaz de decir tal mentira, nunca más se deberá confiar totalmente en el. Si bien la actuación ofrecida por impostores y mentirosos es falsa y difiere de las actuaciones ordinarias, ambas son similares en el cuidado que deben ejercer los actuantes a fin de mantener la impresión que se fomenta.
En cuanto a las regiones, Goffman las define como un lugar limitado hasta cierto punto por barreras antepuestas a la percepción, en donde se desarrollan las actuaciones que involucran núcleos de interacción verbal.
Dada una actuación particular, podemos identificar una región “anterior” y otra “posterior”. La primera se refiere al lugar en donde tiene lugar la actuación, según nuestro ejemplo, el programa representaría una región anterior para los receptores; en cambio, la región posterior, entendida como un lugar en el cual la impresión fomentada por la actuación es contradicha y debe mantenerse oculta para el auditorio, estaría reflejada en el estudio de la radio, en donde trabajan los integrantes del programa e interactúan con los radioescuchas.
En el texto de Goffman se exhibe el caso de las personas que “aparentan que trabajan” cuando en lugar de trabajar están haciendo otra actividad. Lo mismo sucede en una clase cuando el alumno actúa frente al maestro y hace de cuenta que lo está escuchando. La postura del cuerpo y sus gestos faciales ayudan a que su postura sea la más cercana a la de alguien que está prestando atención, pero en la práctica no lo está haciendo. En nuestro caso nos encontramos frente a una situación particular que ilustra con gran precisión este concepto teórico abordado por Goffman. Cada vez que se da el espacio dentro de un programa radial para realizar una entrevista telefónica al aire, los conductores van siguiendo el hilo de la conversación mediante preguntas, respuestas y comentarios que realizan en pos de lo que el entrevistado pronuncie. Pero en estas situaciones, es muy común que el entrevistador se disperse mientras el entrevistado habla, y más allá de esto logran (en la mayoría de los casos) mantener su fachada simulando a través de comentarios o de sonidos onomatopéyicos tales como “ajá”, “mm”, “ahh”, haciendo creer a los receptores y al mismo entrevistado que lo están escuchando atentamente.
Este aspecto lo podemos relacionar con el concepto de “realización dramática” aportado por el autor. Éste afirma que si la actividad del individuo ha de llegar a ser significante para nosotros, debe movilizarla de manera que exprese “durante la interacción” lo que él desea transmitir. Para dar una charla que parezca genuinamente informal, espontanea y descansada, el locutor quizás tenga que plantear su guion con afanoso cuidado, probando una fase tras otra. Así los individuos se enfrentan a menudo con el dilema de expresión vs acción. Tiene que ver con demostrar lo que uno quiere. Armar la situación, a veces se prepara tanto la realización que se hace dificultoso actuar.
Actividad 3
Comenzaremos diciendo que la conciencia practica forma parte del control reflejo de la acción, pero no es consiente más bien es inconsciente. Esto también conocida como poner entre paréntesis, lo que supone una actitud natural que deja en suspenso las preguntas sobre nosotros mismo, los demás y el mundo objetal, que se ha de dar por supuesto a fin de salir adelante en la actividad de cada día. La conciencia practica, junto con las rutinas cotidianas reproducidas por ella, ayudan a dejar en suspenso esa angustia, no solo ni siquiera ante todo, por la estabilidad social que implican, si no por su función constitutiva en la organización de un entorno “como si” en lo referente a cuestiones existenciales, según Anthony Giddens. Para analizar las categorías del autor es necesario considerar la angustia como un grado generalizado de las emociones del individuo. Giddens hace referencia a Freud, quien señala que angustia es en esencia un miedo que ha perdido un objeto debido a tenciones emocionales formadas inconscientemente y que expresan peligros internos, más que amenazas externas. Entonces, deberíamos entender la angustia como un estado de miedo inconsciente organizado. También cabe mencionar que la angustia se experimenta por medio de un sentimiento. La sensación de angustia está relacionada directamente con la seguridad ontológica, ésta última también se corresponde con la conciencia práctica. Primero analizaré la relación con angustia, puesto que esta ataca el centro del yo una vez establecido un sistema básico de seguridad, lo cual hace difícil que el sujeto pueda objetivarla. La aparición de la angustia tiende a amenazar la conciencia de la identidad del yo, que se oscurece en relación con los rasgos constitutivos del mundo de los objetos. El individuo experimenta el yo en relación con el mundo de personas y objetos, cognitivamente organizado por el miedo de la confianza básica, sólo en función de ese sistema de seguridad fundamental, origen del sentimiento de seguridad ontológica. Entonces podemos decir que en un sentido más profundo, la angustia deriva de la misma fe en la existencia independiente de personas y objetos que implica la seguridad ontológica, o sea la misma angustia está dada en la falta de seguridad que uno siente. Es por ello que el autor postula que ser ontológicamente es poseer, en el nivel de inconsciente y de la conciencia práctica, respuestas a cuestiones existenciales fundamentales que se plantean de alguna manera toda la vida humana. En cuanto al concepto de conciencia discursiva es necesario decir que Giddens distribuye tres niveles de conocimiento; uno de ellos es nivel de conciencia discursiva, en el cual la persona puede poner en palabras su conciencia ( decir lo que piensa) si se le interroga sobre algo ; el segundo nivel es el de la conciencia práctica, como ya habíamos dicho anteriormente supone que la persona conoce y desarrolla una acción en el transcurso de la práctica sin ser capaz de expresar lo que está haciendo (poner entre paréntesis) o sea la persona no desnaturaliza la acción; y por último el tercer nivel es el inconsciente, el cual refiere a experiencias restringidas de la persona. Focalizándonos en la noción de conciencia discursiva que atañe a todo aquello que los actores pueden expresar verbalmente podemos decir que en relación con la conciencia práctica no hay separación, existen sólo las diferencias entre lo que se puede decir y lo que en general simplemente se hace sin interrogarnos. Suponemos el caso en el cual un adulto observa la televisión todos los días, específicamente los noticieros. Éstos por día muestran numerosos casos de asaltos y homicidios en la calles y en hogares a lo largo y ancho del país. Utilizaremos como ejemplo un caso puntual sucedido semanas atrás, en el que un chico mató a un hombre de 6 balazos, sólo porque éste puso resistencia al asalto. Dicha noticia tuvo un gran impacto social en la argentina, entre ellos manifestaciones pidiendo seguridad al Estado, más policías en las calles y bajar la edad responsabilidad penal para los jóvenes a 14 años entre otros. Supongamos que el adulto participo de las manifestaciones utilizando así las prácticas discursivas que menciona Giddens, su participación esta potenciada, ya que él vive en un barrio al que considera inseguro. Esa inseguridad le genera angustia, lo cual implica un estado generalizado de las emociones del individuo. Freud dice que se sentirá angustia en una situación dada que depende en buena medida del “conocimiento y sensación de poder de una persona tenga respecto al mundo externo”. Esta persona como ciudadano obtiene conocimiento mediante la información que le proporcionan los medios de comunicación, específicamente la televisión sobre los hechos delictivos que ocurren a diario. Ese conocimiento genera una sensación de inseguridad, ya que él como agente individual no tiene poder respecto al mundo externo, por lo tanto no puede controlar o asegurar que a él no le pasara o no se verá involucrado en un hecho como ese. Ese momento de reflexión que se traduce en angustia, ya que este opera como un estado del miedo inconsciente organizado, el autor plantea que lo que permite que la angustia se apodere del agente es que desaparece la coraza protectora, la cual consiste en dejar en suspenso en la práctica posibles sucesos capaces de amenazar la integridad corporal o psicológica del agente. Ésta última está ligada al concepto de seguridad ontológica que tiene un agente respecto a lo exterior. La persona se siente obsesivamente preocupada por aprensiones de posibles riesgos que amenazan su existencia, esto ocurre ya que la persona fracasa en su intento de desarrollar o mantener confianza en su propia integridad. Lo que a nuestro objeto de análisis es algo común, ya que hay momentos en donde todos –según el autor somos sujetos ontológicamente inseguros, esto ocurre cuando somos incapaces de bloquear los peligros que nos asechan desde el exterior (no podemos mantener la coraza protectora). Lo más importante de todo es que la coraza protectora esta siempre pero desaparece por momentos, en los cuales nosotros no podemos bloquear nuestra angustia. Esta es la explicación del porqué por mas angustiado que me tenga la situación de inseguridad que se vive en el país él sujeto sigue saliendo a la calle, va a trabajar, visita a amigos y pasea, vive su vida y logra olvidar que puede ser blanco de un asalto. Esto depende de la confianza que uno tiene de que no le va a pasar, pero esta requiere de un esfuerzo, ya que el autor postula que existe la privación de ésta, entonces debemos elaborarlas. Una forma de elaborar la confianza en este caso es recurrir a las experiencias de otros, concluyendo que hay muchas gente que no ha sido asaltada. Lo antes expuesto depende de la conciencia práctica (poner en paréntesis) que opera como un control reflejo de la acción lo que supone una actitud natural que deja en suspenso las preguntas sobre nosotros mismo, los demás y el mundo objetal, que se ha de dar por supuesto a fin de salir adelante en la actividad de cada día. La conciencia practica, junto con las rutinas cotidianas reproducidas por ella, ayudan a dejar en suspenso esa angustia, no solo ni siquiera ante todo, por la estabilidad social que implican, si no por su función constitutiva en la organización de un entorno “como si” en lo referente a cuestiones existenciales. Cabe mencionar que la angustia, la confianza y las rutinas diarias están ligadas unas con otras, podemos entender que los rituales de la vida cotidiana operan como mecanismos para “salir adelante”. Pero salir adelante en las situaciones de la vida diaria implica un trabajo constante y sin tregua por parte de todos cuanto participan en la interacción social.